lunes, julio 31, 2006

Roce y dolor.

Tanto silencio y los dos tan callados.
Daría mis manos por encontrar el dolor,
el roce de los cuerpos y el olor a quemado.
El sol quisiera sentirse culpable
pero tan sólo se intuye ahí detrás,
escondido y tembloroso,
muerto de miedo de encontrarnos ardiendo,
de no ser responsable de tanto dolor,
hundido porque el silencio nos hizo humo.


...
Rayco Ángel Santana Pulido (RASP).